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Saborear
31/03/2014
Modos de vida

Tras los muros, las altas periferias

Un quiebre que no hace ruido.

Fotografía M.Eberhardt

"Viene gente de plata que quiere las invernadas, pero nadie va a poder sacárnoslas, porque nadie sabe cómo trabajar esta tierra; que no vaya a creer que es tan fácil. Esta tierra es dura, y solamente nosotros y los chivos sabemos cómo vivir acá".

(Testimonio de un veranador a L.F.Sapag. 2011)


Fotografía: M.Eberhardt

Por estos días, en los ámbitos gubernamentales de la Provincia de Neuquén, tras los paredones de tres metros, los debates transitaron en forma recurrente sobre los mismos temas de siempre y, una vez más, no se lograron acuerdos. Tan solo coincidieron en la necesidad de intervenir debido a la importancia de cada tema, pero no encontraron el modo de hacerlo desde la Legislatura.

Se discutió sobre la educación, los pasivos ambientales en el sector petróleo, la seguridad y los problemas edilicios en las cárceles, el déficit de la Caja Jubilatoria de ISSN, el pedido de ampliación de los ejidos municipales para atender la demanda de tierras y, luego, con menos pasión, se polemizó sobre los problemas habitacionales y la regulación del arreo de animales para evitar conflictos entre crianceros y estancieros.

Naturalmente, el ritmo y la tolerancia del grupo de crianceros podrían soportar todas las demoras -y la falta de pasión- en la búsqueda de soluciones a sus problemas por parte de terceros. Pero... los veranadores, tan fuertes frente al rigurosidades del clima, son débiles en sus organizaciones civiles: según dicen, el debilitamiento de un sistema de liderazgo y de organización tradicional, con renovación generacional de tipo reivindicativa y, a su vez, el surgimiento de formas de religiosidad, tienden a desvanecer reclamos y demandas comunitarias.

Es posible entonces, que las respuestas legislativas y la trashumancia tengan el mismo ritmo: lento, tranquilo, sin apuros. Y, mientras la falta de pasión siga reinando entre los primeros, la "llama vital" se va apagando entre los segundos.


El ritmo de la trashumancia

En la geografía semiárida de la pre-cordillera del norte neuquino, el ritmo lo marca la trashumancia vertical y horizontal de los crianceros. Un ritmo vivencial y productivo en la periferia de las zonas más aptas para la ganadería. Un ritual que se practica sin grandes diferencias desde hace unos 200 años. Un movimiento recurrente, pendular y funcional, cuya periodicidad está marcada por el ciclo de las estaciones.

El sistema trashumante cose relieve, clima y receptividad de los campos en dos movimientos principales y en dos pisos ecológicos: veranadas de 3 a 5 meses (situadas en los altos valles de la Cordillera) e invernadas (en general en los valles intermontanos). Algunos llegan a utilizar un tercer piso denominado “de primavera”, no muy lejos del campo de invernada. Desde hace algunos años, la mayoría utiliza otro “piso ecológico”: una casa en algún poblado cercano, sea Varvarco, Andacollo o Las Ovejas, en la cual vive parte de la familia.  

Fotografía: M.Eberhardt


E l ritmo de los debates políticos

En los tiempos del diseño de las políticas públicas para proteger -o no- la actividad de los crianceros, es posible que el ritmo actual lo marquen los grandes interrogantes sobre la práctica trashumante -y la permanencia de esta forma de vida- vistas como obstáculos para usos alternativos del territorio por parte de otros actores sociales. Tal vez, el objeto de las pasiones esté puesto en encontrar material topomágico para los guías turísticos o para inversores inmobiliarios o para desarrolladores de ciudad. 

Fotografía: M.Eberhardt

La historia reciente dice que el ritmo de los debates políticos en la década del 70-80, se definió con una imagen institucional muy fuerte para el grupo de fiscaleros: ellos eran mostrados como pobladores rurales pobres, con una actividad de subsistencia depredatoria del territorio, extractiva y en campos sin delimitar. Una forma de justificar, tal vez, lo que sucedió a finales de la década del 80. En coincidencia con el discurso ambientalista gubernamental, aparece el cercado de campos -reducidos a callejones de extrema aridez para desplazar su ganado se ven obligados a veranar en áreas cada vez más alejadas- y luego las prácticas aparentemente no deteriorantes como la silvicultura, “práctica que tiende a la concentración territorial tanto por las características de la producción como por las políticas crediticias y de incorporación tecnológica orientadas a los productores más capitalizados”. 

Fotografía: M.Eberhardt

 

Al pasar por fuera de los paredones de 3 metros en la ciudad de Neuquén, se oye un murmullo. Cada vez más fuerte. Cada vez con más pasión. Al menos así lo imagino. Presto atención y me pregunto:

-¿Debatirán sobre los motivos que hacen que hoy la propiedad privada tenga las mejores tierras y la ocupación de lotes fiscales esté asignada para los crianceros mapuches y criollos?

-¿Evaluarán los riesgos que trae la profundización de la diferencia entre “productores viables" y "no viables” con la incorporación al mercado de tierras de áreas campesinas?

-¿Medirán el impacto que produjo el impulso estatal a la forestación en las últimas décadas y considerarán si estos emprendimientos demandaron -o demandarán- los suficientes puestos de trabajo para transformarse en una alternativa para la descampesinización en la misma área rural?

-¿Evaluarán los datos que indican que en los centros urbanos locales y regionales, las tasas de desocupación y subempleo se han elevado y no aparecen tendencias en sentido contrario?

-¿Pensarán políticas públicas en este territorio entre cordilleras “para” y “con” todos y cada uno de los actores agrarios?


El ritmo de la trashumancia captado por E. Ortíz

Fotografía: E. Ortiz

Fotografía: E. Ortiz

Fotografía: E.Ortiz


Ubicación aproximada en google maps

 

Río Neuquén en Chos Malal
Río Neuquén en Chos Malal
Río Neuquén en Chos Malal
Río Neuquén en Chos Malal
Río Neuquén en Andacollo
Río Neuquén en Andacollo
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El grupo

Constituyen un grupo étnico de más de 200 años. Si bien es difícil saber cuál es la profundad histórica de las prácticas trashumantes en la región, es seguro que hacia principios del Siglo 19, estas prácticas eran habituales. Se sabe que esa zona “entre 1813 y 1830 fue un refugio de grupos realistas asociados a los Pehuenches que se oponían a la independencia chilena. En Varvarco se había constituido una convivencia entre criollos chilenos y Pehuenches; relaciones que habían comenzado durante la etapa colonial y fueron fomentadas por los mismos borbones. Durante las guerras de independencia los vínculos se estrecharon cuando se instalaron allí fuerzas realistas vencidas en la batalla de Maipú (1818) en Chile.  Posteriormente existió una población criolla estable dedicada a la agricultura y la ganadería controlada por un comisario que administró justicia en nombre del Estado chileno hasta 1879, momento en que el gobierno argentino efectuó la denominada Conquista del Desierto (1879-1885) y ocupó el territorio”. (Rolando Silla).

La comunidad emergió a principios del siglo XIX y, desde sus orígenes, vivi{o una constante reformulación de sus miembros: mestizos de pehuenches, criollos y españoles del ejército español. Hasta la “conquista del desierto” los veranadores vivieron casi aislados. Desde entonces han practicado formas productivas que constituyen la base de una relativa autonomía económica, el control sobre el territorio y un notable capital cultural.(L.F.Sapag).

 

La economía

Prosperidad:

"La principal actividad económica fue y es la trashumancia caprina, que les ha dado sustentabilidad; actividad que en los últimos cincuenta años les ha permitido compartir el espacio con otros grupos, interactuando sin perder su identidad. La observación y estudios cuantitativos revelan que, lejos de un relicto social en extinción, los veranadores son una comunidad que no solo ha garantizado su sustentabilidad; también los grupos familiares han logrado, si no la prosperidad en el sentido consumista del concepto, niveles de vida que superan con creces el umbral de subsistencia". (L.F.Sapag)

Procesos de privatación:

"Hemos caracterizado a los crianceros como campesinos ganaderos que producen y participan en la exportación de lana, chivitos y corderos, pelo caprino, cueros, en una modalidad trashumante. La participación de estos crianceros en la oferta total de productos caprinos ha sido tradicionalmente significativa, especialmente en el pelo. Sin embargo, la dinámica de los procesos de descentralización y privatización, las políticas sectoriales y fundiarias e inevitables avances de apropiación territorial selectiva modifican y ponen en riesgo su sobrevivencia. La implementación actual de programas de titulación abre grandes interrogantes sobre la práctica trashumante y la persistencia de estos crianceros".(M. Bendini; P. Tsakoumagkos;C. Nogues).

Denominación de Origen:

"En cuanto a la producción y comercialización del chivito, han avanzado mucho desde la creación de la comisión de Denominación de Origen (DO). Dentro de los logros se encuentra el hecho de que actualmente, el matarife pague la producción en dinero, no más mediante el trueque de productos de primera necesidad como ocurría anteriormente y en la actualidad existe un precio de referencia conocido. También ahora se aplica un protocolo de producción y faena que asegura y uniformiza la calidad para lograr una diferenciación en el producto y mejorar la comercialización. Se cree que con el tiempo cada vez más crianceros se podrán beneficiar de la existencia de una DO para el chivito por medio de la aplicación de los protocolos y el aumento de la demanda”. (Convivium Punto Slow Food Bs. As).

La familia

Se asumen como cristianos pero mantienen prácticas religiosas y mitos pehuenches; las mujeres dan a luz en los hospitales y recurren a los médicos, pero también a las curanderas, los yuyos y a las recetas indígenas; aprecian la música moderna pero se aferran a las cuecas (variante de zamacueca) y a canciones de raíz ibérica; hablan castellano con cierta tonada, pero en los contextos internos despliegan un complejo dialecto con incrustaciones pehuenches (“apotincarse”: agachar el “poto” para afirmarse; “chiua”: alforja pehuenche) y vocablos heredados del español antiguo (zalagarda: desorden, pelea grupal; almud: unidad de medida, etc.) (Sapag, 2010 y 2011). 

La casa

La unidad doméstica ha incorporado a las viviendas de invernada y veranada una casa en el pueblo más cercano. El hogar preferido es el de la invernada, aunque usan asiduamente la vivienda urbana, porque cuentan con electricidad, televisión, heladera y calefacción a gas, y está próxima a los trabajos urbanos y a la escuela. Una variante a lo anterior se presenta cuando el Estado provincial ha construido una vivienda en la invernada, en cuyo caso la familia no suele abandonar sus viejos espacios de adobe, que seguirán siendo los preferidos, utilizando las habitaciones de material como espacios para los hijos o los invitados. Las instalaciones de las veranadas en general son más precarias, dotadas de lo elemental para una vida de campamento. En ellas los únicos artefactos modernos son la camioneta y la radio a pilas, amén de que algunos crianceros mantienen reserva eléctrica con varios acumuladores conectados en serie.(L.F.Sapg).

Comentarios

Una "pinturita"

Una "pinturita" (literalmente) el título y el subtítulo. Me llevan a imágenes muy fuertes cada uno de ellos. Bellísimas fotos!

Gracias Nancy….!!!

Gracias Nancy….!!!

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