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06/01/2016
Recetas

¡A limpiar aquí y ahora!

Consejos de un monje budista para alcanzar la armonía sin necesidad de un retiro espiritual.

Donde hay desorden, imposible lograr la serenidad. A menos que ya seas un "iluminado", un buda, y no te hayas dado cuenta. 

Es lo que sostiene el monje budista Keisuke Matsumoto, para quien la higiene doméstica puede convertirse en un ejercicio espiritual: "¿No se cuenta  acaso que uno de los discípulos de Buda encontró el nirvana o liberación del sufrimiento, mientras estaba barriendo?"

Su Manual de limpieza de un monje budista propone una serie de consejos para encontrar la paz y armonía sin tener que recluirse en un monasterio zen, solo poniendo toda nuestra atención al "aquí y ahora", pues es ésta la clave del bienestar cotidiano y la felicidad.

Matsumoto no dice nada acerca de limpiar con cumbia o salsa (a todo volumen) como música de fondo, que es como mi madre alcanza el nirvana diariamente. Sin embargo, tolerancia budista mediante,  esta vía bien podría incluirse en el decálogo que sigue.

 

1.Quienes no cuidan los objetos, tampoco cuidan de las personas. Cualquier objeto ha sido creado con esfuerzo y dedicación. Cuando limpiemos o pongamos orden, debemos tratar las cosas con cuidado.

2.Tengamos gratitud hacia las cosas que nos han sido útiles y, cuando realmente no las necesitemos, hagámoslas resplandecer con una nueva luz dándoselas a quien pueda hacer buen uso de ellas.

3.La limpieza debe hacerse a primera hora de la mañana. Si empezamos en silencio, rodeados por la calma, nuestro corazón se sentirá en paz y nuestra mente despejada.

4.Por la noche, antes de irnos a dormir, debemos recoger, guardar y ordenar las cosas que hemos utilizado y desordenado durante el día, para dejarlas tal y como estaban, y facilitar la limpieza al día siguiente.

5.Si conseguimos limpiar por la mañana y ordenar  por la noche, notaremos como nuestro espíritu y cuerpo se mantienen despejados a lo largo del día y podremos disfrutar de una espléndida jornada.

6.Antes de limpiar, hay que abrir las ventanas y ventilar para purificar el aire. Sentir en la  piel la frescura del aire que entra, hace que uno se sienta más despierto y puro y, si llenamos con éste los pulmones, las ganas de limpiar surgen de forma natural.

7.El aire que entra es templado y agradable en primavera y otoño, bochornoso en verano y helado en invierno, pero sentir su benevolencia y su dureza en nuestra piel nos pone en contacto con nuestra fragilidad humana, la Naturaleza y la fuerza de la vida.

8.Para respetar la vida, evitando que proliferen los insectos y tener que matarlos innecesariamente, debemos recoger después de las comidas, tirar la basura orgánica, evitar que se acumule el agua en sitios y recipientes y podar bien la vegetación.

9.En vez de arrepentirnos del pasado o preocuparnos por el futuro, debemos vivir plenamente el ahora y esforzarnos por no arrepentirnos mañana. Aplicado a purificar el espíritu mediante la limpieza sería: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

10.Repartir y rotar la limpieza ente todos los miembros de la familia ayuda a valorar lo que los demás hacen por nosotros. Comprender que nuestras existencias dependen unas de otras nos ayuda a trabajar en equipo y a hacer las cosas pensando en los otros. 

¡A limpiar aquí y ahora!

Foto de portada: Leta Sobierajski

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