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Rozar
23/01/2019
Continuidades

Eclipses, maldiciones y (2) trompetas

Cuando la necesidad del misterio —en todas sus facetas—desborda hasta lo irracional.

Reconstrucción en 3 D de Tutankamón, BBC. 


KV-62


En 1922, en el Valle de los Reyes, próximo a Luxor, Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón. El hallazgo lo transformó en uno de los hombres más populares de su tiempo. El grupo científico liderado por Carter fue el primero en acceder al sepulcro intacto de un faraón egipcio. El tesoro era tan grande, y Carter tan obsesivo, que tardó 10 años en extraer los objetos que acompañaron durante más de 3.000 años a la momia del joven gobernante de la Dinastía XVIII.

Recientes estudios de ADN, establecieron que Tutankamón fue hijo de Amenofis IV, quien tomó para sí el nombre de Akenatón e impulsó, sin éxito, el monoteísmo. El intento de imponer un único culto al disco solar le ganó el odio de la casta sacerdotal. Tal vez por eso, la descripción que nos han dejado de Akenatón, el faraón hereje, es la de un hombre deforme y afeminado. Se sabe, sin embargo, que tuvo al menos seis hijas con Nefertiti, un harén de concubinas y un hijo “extramatrimonial” con una prima: el susodicho Tutankamón. 

El Griffith Institute de Oxford ha creado una base de datos con notas, fotografías, diarios de excavación y fichas arqueológicas de los 5398 objetos hallados por Howard Carter en la tumba de Tutankamón. Los registros se pueden consultar con un clic. Entre los tesoros catalogados por Carter se encuentran dos trompetas, una de plata y otra de bronce, decoradas con inscripciones de dioses y campañas militares.

A fin de ser preservadas, esas trompetas se han hecho sonar en contadas ocasiones. Una de ellas fue por insistencia de las autoridades de BBC ante las autoridades del museo del Cairo. El acontecimiento, que fue transmitido en directo a todo el mundo, fue precedido por un inexplicable corte de energía eléctrica atribuida a la supuesta maldición de Tutankamón. El músico elegido para hacer sonar ambos instrumentos fue James Tappern, trompetista de 11° Regimiento Real de Húsares. Corría el año 1939.

Ese mismo año, en Inglaterra, moría Howard Carter sin recibir ningún reconocimiento de su país por su extraordinaria contribución al conocimiento arqueológico. Hay varias explicaciones posibles al respecto: desde la envidia de las élites científicas, hasta el desprecio por los orígenes humildes y la falta de estudios superiores de Howard Carter. Recientes publicaciones especulan, también, con que pesaba sobre Carter una condena social por su, supuesta, condición homosexual. Carter murió soltero.

La trompeta de bronce fue robada del Museo del Cairo y reapareció días después abandonada en el subterráneo de la ciudad, durante las revueltas de la Primavera Egipcia. En multitudinarias manifestaciones, el pueblo egipcio reclamaba por la desocupación, la inflación, la falta de vivienda, la represión policial, el precio de los alimentos y la falta de libertad de prensa. Las protestas populares llevaron al derrocamiento de Hosni Mubarak quien había gobernado sobre Egipto durante 30 años.

La salida de Mubarak permitió la elección del primer presidente democrático en la historia de Egipto: Mohamed Mursi, representante del sector moderado de los Hermanos Musulmanes. Su mandato duró un año y un mes. Derrocado por una nueva revuelta, fue encarcelado y condenado a muerte. La sentencia, ratificada por el Gran Muftí, máxima autoridad religiosa de Egipto, fue criticada por organismos de derechos humanos. Según Naciones Unidas, Egipto tiene "un sistema judicial en el que las garantías de juicio parecen ser cada vez menos respetadas". De acuerdo con ONU, "más de 1.200 personas fueron condenadas a muerte en dos juicios masivos plagados de irregularidades de procedimiento".

Recientemente, un tribunal egipcio condenó a un año de prisión al periodista Mohamed al Gheiti por entrevistar en televisión a un homosexual. El tribunal consideró que, con esa nota, Gheiti promovió esa elección sexual. La homosexualidad masculina es penada en 36 de los 50 países musulmanes. Las condenas van desde simples multas a la pena de muerte, pasando por latigazos o años de prisión. Ninguno de esos 50 países admite el matrimonio homosexual. Ni hablar de la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo.

Antes de que se leyera la condena, Mohamed al Gheiti admitió los cargos. Previamente se había manifestado absolutamente contrario a las relaciones homosexuales. Se trata de un hecho tan relevante como pronunciarse en contra de los eclipses: seguirán sucediendo, nos guste o no.

 

Jorge Gorostiza

Periodista. Creativo. Publicitario. Locutor. Actor. Fotógrafo. Editor de audio y video.

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