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Rozar
28/01/2014
Lugares y personajes

Contra la barda

Buscando el desierto, encontré un oasis: el cementerio de Contralmirante Cordero.

Buscando el desierto, me encontré con el cementerio de Contralmirante Cordero.

Emplazado contra la barda, el cementerio toca al desierto. Pero profilácticamente, como queriendo evitar un contagio, una confusión. Que entre el desierto y los muertos debe haber un borde, según lo indica el alambrado.

Antes, el cementerio era territorio de las chivas, que entraban impunemente por la entrada principal. Ahora las que invaden el lugar y se comen las flores son las liebres. Que por eso, dice don Julio, son tan necesarios los muros, que, por otro lado, todo cementerio serio los tiene. 

La vida fértil, mientras tanto, corre su suerte del otro lado, cruzando el canal grande.

El cementerio de Contralmirante Cordero visto desde el Mirador.

Desde el cementerio, una vista de la Escuela 135, sede de la Residencia Artística Barda del Desierto.

 Hojas de eucaliptus aún no quemadas.

Entre alambradas y un paredón frontal, los muertos yacen sus vidas inanimadas en un suelo duro, pedregoso. Don Julio Reyes se ha ocupado de darles un lugar: números de cuadro, de fila y de fosa precisos. Todo anotado prolijamente en su cuaderno, con el celo profesional de quien se arroga la decisión de hacer coincidir los lugares con los nombres. Arrogancia del sepulturero que cava la fosa como quien escribe un nombre en la tierra. Luego, como haciendo legible la muerte, lo inscribe en su registro.


 Don Julio Reyes, el sepulturero escribiente.

Ha proliferado un jardín en el cementerio. Una profusión de flores artificiales compensa la excesiva naturalidad del polvo y las huellas. Como si a la muerte hubiera que exorcizarla con plástico y tela. 

 

 

  


(Quizá sea solo una respuesta al embate de las liebres, algo así como una evolución de las flores confirmando la ley de la selección "natural").


 

 

 

 


Sin embargo, la pobreza de afectos y el olvido han sepultado desconocidos nombres bajo las mismas cruces. Impersonales, anónimas. Los ojos no logran ya ver lo que los corazones han dejado de sentir hace tiempo. Ninguna flor. 

  

 

 

 

Si es un catálogo perfecto, un muestrario, un resumen de todos los estilos, sobre todo de arquitectura, escultura y decoración, y por tanto un inventario de todos los modos de ver, estar y habitar existentes hasta hoy, no podría decirloPero en el cementerio de Contralmirante Cordero se describen los contornos de la vida en un pueblito rural: deseos de distinción en la variedad de revestimientos de las tumbas; los miedos, en los cercos de metal de algunas tumbas y los toldos de media sombra que protegen a las flores artificiales -demasiado estridentes o ya descoloridas-; las diferencias sociales que proliferan en la superficie de los vivos y que, a veces, ni un buen sepulturero logra dislocar.

Yace apartada del resto -a pedido de su familia-, doña “Petita”, "la inglesa". Su tumba es la más "natural" de todas.


 Allá en el fondo (arriba a la izquierda), la tumba de "la inglesa".

 La más "natural" de todas las tumbas.

El desierto avanza, han presagiado algunos. No aquí, en este oasis donde no faltan Abelinos que vienen a depositar flores a la tumba de su madre, ni familias Lagos que cuidan diariamente el césped y las flores del suelo de sus muertos; donde un joven es despedido y llorado por sus familiares y amigos, y dos mujeres curiosas y un sepulturero escribiente se ponen a charlar un rato sobre los muertos y sus vicisitudes locacionales, y a reírse -cómplices- de los vivos de siempre. 


Abelino, en la tumba de su madre.
Abelino, en la tumba de su madre.

Comentarios

hermosa nota y bellísimas

hermosa nota y bellísimas fotos!! me encantó

Gracias, Ali!! Beso

Gracias, Ali!!
Beso

No alcanzo a ver bien el

No alcanzo a ver bien el detalle de la sepultura " de la inglesa"...pero en el Cementerio de Cinco Saltos, en el sector de los "ingleses" sus tumbas se colocan al revés de las nuestras...vaya a saber por que.

que detalle interesante!

que detalle interesante! Habrá que investigar!
Abrazo

Muy buena nota!!! Hay un

Muy buena nota!!! Hay un cementerio que vemos una y otra vez y no retenemos: Chelforó, justo en la curva en sentido a Choele Choel, a mano derecha, apenas un alambrado entre las vías y la ruta. Casi un descampado. Cruces de metal corroídas por el tiempo y el clima, corazones, rejas. Datos de primeros años del siglo XX. No he podido encontrar datos al respecto. Se que ustedes son gente curiosa y mágica. Apuesto que en algún momento siguen la historia.
Abrazo.
Norma

¡Qué buenos datos, Norma!!

¡Qué buenos datos, Norma!! ¡Tendemos que acercarnos por ahí!!
un beso
Andrea

¡Gracias a vos, Jorge!

¡Gracias a vos, Jorge! Abrazo. Andrea

Hermosa nota! Lo visitare!

Hermosa nota! Lo visitare! Soy fan de los cementerios! Gracias!

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