Revista digital de Experiencias y Arte

Seguinos en:  Twitter logo Facebook logo

Escuchar
04/08/2014
Lecturas

La guerra engorda

"Una forma de vida", la novela de Amélie Nothomb: cuando la obesidad es resistencia.

Fotograma de la película "Belleza americana".



“Le dije que si comíamos tanto era para rebelarnos, era una respuesta violenta a la violencia que padecíamos”.

Melvin Mapple

 

En Una forma de vida*, la escritora belga Amélie Nothomb crea a Melvin Mapple, un soldado norteamericano asentado en Irak con el que la escritora Amelie Nothomb mantiene un intercambio epistolar. Melvin se muestra como un soldado al que le pesan las infamias de la guerra, cuyos remordimientos no son discretos como los que comen como si nada - “masacrando civiles sin que se modifique su modo de vida, sin manifestar el más mínimo trauma”-. No es el único que ha decidido ostentar su culpabilidad en su cuerpo obeso: “¿Acaso no es una muestra de gran consideración con aquellos a los que tan gravemente hemos ofendido?”, escribe. Por otra parte, “nuestra obesidad constituye un fantástico y espectacular acto de sabotaje” ("al ejército le costamos caros" en comida, vestuario y salud).



Melvin Mapple, el monstruo obeso, se erige en figura de la resistencia a los imperativos biopolíticos de la guerra. El atracón, en acto estético-político: “Pero ¿qué hacemos aquí? A veces pienso que si he engordado tanto en Irak ha sido para tener algo que hacer. Lo que escribo puede parecer cínico, sé que hemos hecho cosas en este país: hemos matado a mucha gente, destruido cantidad de infraestructuras, etc. Yo he participado, conservo recuerdos horribles. Soy culpable, no quiero escurrir el bulto. Y, sin embargo, no tengo la sensación de haber sido yo. Tengo la conciencia, la vergüenza, la noción, todo lo que usted quiera, pero no la sensación.

¿Qué proporciona la sensación de haber llevado a cabo un acto? A los veinticinco años, cuando dormía a la intemperie, construí una especie de cabaña en un bosque, en Pensilvania. Era mi realización, me sentía unido a aquella cabaña. Me siento igual de unido a mi grasa. Quizá la grasa es el medio que he encontrado para dejar constancia sobre mi cuerpo del mal que he hecho y que no siento. Es complicado.

Resumiendo, esa obesidad se convirtió en mi obra. Sigo trabajando en ella con ardor. Devoro como poseso”.

Cuesta distinguir las partes del cuerpo en el cuerpo obeso de Melvin, piensa Amélie cuando ve la foto de Melvin. Cuerpo gelatinoso que lleva las marcas de la violencia y la insensibilidad de la guerra. Paroxismo de la forma de vida gorda que nos hemos acostumbrado a vivir. 

“Todas la guerras modernas –escribe Melvin en una de sus cartas- han dejado huellas imborrables por doquier: entre los males perdurables ocasionados por la guerra de Irak, creo que la obesidad será la más emblemática. La grasa humana será para George W. Bush lo que el napalm fue para Johnson.

A nadie se le hará justicia. Pero por lo menos que la acusación sea proclamada. Para esto, nada mejor que una obra de arte”.

La diferencia entre un obeso frente a su computadora en una gasolinera de la berreta Baltimore y Melvin, es el cuerpo. A Melvin lo redime el body art. Como a Nothomb, la escritura: "Si escribes cada día de tu vida como si estuvieras poseída es porque necesitas una salida de emergencia. Para tí, ser escritora significa buscar desesperadamente la puerta de salida". Una forma de vida.


 

 

* Una forma de vida (Anagrama, 2012) es una novela corta, ágil, entretenida, inteligente. Parafraseando a Melvin Mapple: "la devorás como posesa". Muy buena recomendación de Pato Curlo, amiga de Que Responda el Viento que me prestó su ejemplar de la novela.

La guerra engorda

Nothomb y "Una forma de vida"

"Es una novela autobiográfica, pero la correspondencia es imaginaria". "Lo que sí existe es la escritora belga y la epidemia de obesidad en el ejército norteamericano en Irak", aclara Nothomb, que sufrió anorexia a los trece años y tiene en los trastornos alimentarios uno de sus temas recurrentes. 
"Todos los soldados vuelven de la guerra más gordos, así que mi lema es 'no hagas la guerra porque engorda'", explica. "Si no tienen seis sabores de helados para los postres, se rebelan". Nothomb opina que "la comida es como una droga". 
"El género epistolar no aparece por casualidad, recibo muchas cartas de los lectores y estoy suficientemente loca como para contestarlas", explica. Pero solo contesta las cartas "bellas e inteligentes". 
Nothomb tenía ganas de hablar de la guerra de Irak. "No he sido nunca corresponsal de guerra, ni he vivido una guerra, pero tengo lectores de todas las partes del mundo que me escriben, así que me inventé esta historia". 
En la novela también queda plasmada la pasión de Nothomb por la escritura: "Escribir cartas o novelas es una forma de vida en el fondo; mi interés es estar viva y cuanto más viva me siento, más escribo". 

Fuente: Ayuntamiento de Barcelona, publicado el 26/03/2012.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
Este sitio web puede incluir contenido de terceros y/o vínculos con sitios web externos (empresas y particulares, entre otros) que no pertenecen a QRV y de los cuales éste no se responsabiliza por la veracidad y exactitud del contenido publicado, o de las opiniones o comentarios vertidos por los usuarios, o cualquier consecuencia que pudiere derivarse del ingreso a los mismos y/o su utilización.

ISSN: 2545-6814Diseño: chouch - Programación: ConDrupal