Revista digital de Experiencias y Arte

Seguinos en:  Twitter logo Facebook logo

Escuchar
28/06/2015
Música

Fernando Barraza

El músico y comunicador neuquino y su experiencia en el misterioso mundo de las presencias sonoras.

—¿Con qué mixturas de ritmos y melodías se pueden iluminar —aún más—las mañanas de nuestros inviernos?

—Este invierno me gusta levantarme con dos discos en especial. Uno es el Concierto en La Menor Opus 129 de Schumann en una versión grabada por Pablo Casals, que —no lo sabía, me enteré al comprarme el vinilo de la serie “Grabaciones históricas” de CBS— fue una obra que Schumann escribió para poder exorcizar unas pesadillas auditivas horribles que tuvo durante casi todo 1854. Es decir: ¡es una obra para despertar! El otro disco es “Rains”, un disco conceptual que habla sobre lluvias, editado hace dos años por la banda finesa de rock Betrayal at Bespin, una placa super delicada pero balanceada positivamente con la seguridad un poco petulante que tiene ese gran adolescente eterno, el rock. Una de las canciones de Rains dice (traducción mía, disculpen los académicos): “Días al sol/ bajando lentamente/ y la tristeza de mi corazón/ se desvanecerá”... ¿¿¿Cómo no levantarse bien con una estrofa así???


—¿Existe alguna música que nos permita escuchar la intensidad de la masa sonora de cada uno de nuestros 3 ríos?

—Si me pongo telúrico y me ato explícitamente a lo que me preguntás, te digo que sentarse a la orilla del río a escuchar el disco “Añil” (Plata), el primer disco de Beatriz Pichi Malén, es una experiencia única. De seguro, y no más allá del segundo tema, verás a los niños mapuche correr entre las piedras y escucharás la larga conversación entre el río y el viento. Ese disco es implacable. A su belleza propia se le suma el trabajo increíble que hicieron sus productores, los hermanos Iencenella. Un disco, como un libro, siempre es bueno cuando te despega de tu centro y te propone un viaje; “Añil” lo hace desde que empieza hasta que termina. En este sentido —el viaje— también me hallé muy a gusto escuchando en repetición (al menos dos veces seguidas) la suite “Mad Rush” del maestro Philip Glass o el “Blues de Blade Runner” que Vangelis Papatanosius compuso para la banda de sonido de Blade Runner. Y cierro la lista ahí, ya me has hecho recordar muchos momentos junto al agua...

 

Fotografía: Mariano Srur. Invierno en río Limay Inferior (Isla 132).

Fotografía: Mariano Srur. Sobre las aguas del Limay (Piedra del Águila).

En el silencio frío —sin forma, ni fondo— de nuestras chacras ,¿qué música puede dejar huellas y enseñarnos a ser oyentes por primera vez? 

—Bueno... ¡Qué preguntita nena...! Estaría horas mencionándote discos que me encantan para esta propuesta. Pero vamos a elegir uno solo,¿dale? Propongo que la gente se siente a escuchar (pero con mucha mucha mucha atención, eh) “Ágætis byrjun”, el disco que en 1999 grabaron los islandeses de Sigur Rós. Es un disco que a los patagónicos nos subyuga por empatía: es un disco del frío, del viento, de la estepa inmensa. Es un disco de personas con paciencia, que se desanda con la mejestuosidad de una gota cayendo por la ventana. Su principio es el comienzo de la vida y su final es un aleluya de Byron. Su minimalismo es precioso, tan pero tan bien decorado que dan ganas de abrazar a alguien a mitad de la escucha. Es una obra impecable, el mejor disco de los Rós. Y -como si todo esto fuera poco- posee el mejor videoclip jamás filmado, que es el de “Viorar Vel Til Loftarasa”.

Fotografía Mariano Srur. Atardecer en las chacras.

 Fotografía: Mariano Srur.

—Una música para configurar verdaderos laberintos, extraviarnos, sustraernos, exaltarnos, ser pasajeros, sentir el transcurrir…

—El “Bolero de Ravel”. Sin dudas.


—Una música que no deja huellas.

—La banda alemana Kraftwerk. Belleza pero desde la lógica y la razón. Pasa por dentro y sigue de largo. Maestros TOTALES en eso de pasarte de largo. Los adoro.


—¿Existe alguna música en especial que se te ofrece como “espejo” y permite reconocerte “invisible”?

—Esto es muy subjetivo. A nadie le pasará exactamente lo mismo con la misma música. Pero esto que vos me decís me pasa con “Sabbath Bloody Sabbath”, un disco de Black Sabbath de 1974. Explicarte exactamente cómo es que se juntan todas las piezas y eso sucede sería largo, tedioso, abuuuurriiiiidooooooo. Pero me pasa, vos creeme.


—Un músico.

—¡Ay, Mirta, es muy canalla tu propuesta!... Bueno... Miles Davies. Sin él la vida no sería igual.


—Un intérprete.

—Cassia Eller. Me llega hasta el tuétano.


—Un instrumento.

—El ukelele. Saca lo mejor y más lúdico de la gente.


Un escenario.

—La "Arena de Verona". Majestuosa. El abuelo Paolo, majestuoso, con su canción majestuosa, en el escenario majestuoso.


—Un eco.

—El que hay en la ventana del Cerro Tres picos, mirando hacia el oeste, en Sierra de la Ventana.


—Un eco de un eco.

Uno que escuché una vez (¡y registré!), el de una cigarra en medio de un cañadón seeeeeco en medio de la estepa patagónica, mientras registraba el sonido de “la nada” a pedido del director del documental. Está en el corte final de “Para los pobres piedras” documental de Mathieu Orcel. Dura solo cinco segundos.

  

—Un público.

—Los que van a los conciertos de Bobby McFerrin, se sacan las caretas y cantan con el corazón en la mano junto a él. Un ejemplo.

 

—Un oyente.

—Yo mismo cuando termino de cepillarme los dientes y me digo algo. No por vanidad, sino por proximidad inigualable.

  

—Un aplauso.

—Hoy leí en “Amor invertido”, la última novela de Guillermo Saccomano y Fernanda García Lao, que a veces los aplausos “son como dientes que mastican el silencio”. Los desgraciados me dejaron pensando mucho acerca de lo bobo que puede ser un aplauso a veces; viste que uno siempre les tiene reservado un lugar de privilegio en la memoria... pero también pueden ser pura pavada condescendiente, ¿no?. Bueno, esto no contesta tu pregunta. Me gustan muchos los aplausos que se dan justo en el segundo en el que la gente deja de aplaudir rítmicamente y comienza a aplaudir con alegría, cuando un niño extraviado deja de llorar en una playa porque su padre o madre vienen a buscarlo alertado por el aplauso general. Hay dos o cinco segundos en los que los aplausos se ralentan (la gente se da cuenta que el niño encontró a su madre o padre) y luego estallan (la alegría del fin de la angustia en la soledad). Eso es lindo.


—Una música para firmar la paz.

—“All you need is love”, de los Beatles, por supuesto.


—Un momento musical irrepetible. 

—La primera vez que escuché al Chango Spasiuk y Marcelito Dellamea tocar sin previo aviso “Che Pykasumi”, una canción que me cantaba mi mamá para hacerme dormir.


—Un sonido que solo es ruido. Solo hecho de espacio.

—“Metal Machine Music” de Lou Reed y “Lux aeterna” de Gyoergy Ligeti. Ambas inquietantes.


—¿Qué canción te viene a la cabeza cuando….?

—¿... hago el amor?: “Dreamland” de B52's.

 

—En Neuquén, en Cipolletti, en la región… en el mundo, ¿qué música suena cuando uno dice "Fernando Barraza"?

—La que pedí para mi funeral. Es una lista larguísima. Ya te llegará el mail con el pedido expreso. Todo a su tiempo, ja...

 Fernando Barraza.

F. Barraza
F. Barraza

Fernando E. Barraza

Fernando Eliseo Barraza Scheer:

Comunicador, programador musical y productor de contenidos en Radio Universidad Calf, músico, técnico operador y editor de sonido en audiovisuales.

Comentarios

Hace un tiempo atrás, cuando

Hace un tiempo atrás, cuando Fer hacía "Efecto Tábano", escuché un especial de Bob Marley dónde le habían sacado los instrumentos y solo podías escuchar las voces. Me conmovió hasta los huesos pero jamás logré escucharlo de nuevo.
Busqué por la web pero jamás logre encontrarlo.
Ud que es amiga de Fer,pídale si conserva algún registro de ese programa.

Desde ya muchas gracias.

Cesarcente2013@gmail.com

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
Este sitio web puede incluir contenido de terceros y/o vínculos con sitios web externos (empresas y particulares, entre otros) que no pertenecen a QRV y de los cuales éste no se responsabiliza por la veracidad y exactitud del contenido publicado, o de las opiniones o comentarios vertidos por los usuarios, o cualquier consecuencia que pudiere derivarse del ingreso a los mismos y/o su utilización.

ISSN: 2545-6814Diseño: chouch - Programación: ConDrupal