Revista digital de Experiencias y Arte

Seguinos en:  Twitter logo Facebook logo

Escuchar
21/07/2014
Carpintería para el imaginario

Buena Madera

El oficio de diseñar, con pasión, muebles contemporáneos en la Patagonia Argentina.

Si uno comienza a reflexionar sobre el objeto de diseño industrial, es posible que aparezcan preguntas relacionadas con la expresión, lo simbólico, la selección de los materiales, la realización de los procesos, la forma, el gesto, la función, los costos, etc. y, en el caso de los muebles diseñados y creados por Patricio Machado, la pregunta que merece estar primera en la lista -y que condiciona a todas las demás- es aquella que tiene relación con el espíritu del lugar que inspiró ese diseño, esa forma, esa materialidad para cada función y la vida del creador de esas piezas de madera.

Los objetos creados por Patricio Machado, diseñador industrial, en su empresa El Catango, hablan de un lugar particular –San Martín de los Andes (Neuquén)-  y del poder poiético de este paisaje sobre la creatividad de ensoñación que multiplica y enriquece las imágenes tanto visuales como verbales. Porque estos muebles construidos con madera del lugar, también tienen nombres que hablan del territorio y de una toponimia que valora la realidad geográfica: Paimún, Amonite, Lonco, Nonthué, Patagón, Lolog, Yuko, Quila Quina, Catritre, Chapelco.

Me gustaron sus muebles. Me interesó conocer el proyecto y la persona que estaba detrás de esas formas y de ese materia. Entrevisté a Patricio Machado.


Tenía todo”

Cuando tenía 32 años vivía en Buenos Aires. Estaba bien. Tenía esposa, trabajo, casa, clientes, todo… y, en un momento, me di cuenta que no me interesaba más vivir en esa ciudad. Que no era un lugar donde yo deseaba estar. Hice unos gráficos y me dije: “estoy acá, me va muy bien, si sigo así podré vivir en un country, trabajar 4 horas y después tener todo el día libre… pero… viviendo acá y, acá no quiero estar”. Miré el mapa del país -me habían hablado de lo hermoso que era el Sur-  y viajé a Bariloche y San Martin de los Andes. Me quedé una semana y ese tiempo fue suficiente para darme cuenta qué era lo que quería. 

Volví a Buenos Aires y vendí todo: vendí mi casa… la vendí en el 2002 cuando no valía nada, regalé mi cartera de clientes, etc.  Estaba casado desde hacía 3 años (no teníamos hijos) y a ella la asustaba venir al Sur. Nos separamos. En dos meses cerré la casa y el Estudio, me mudé a San Martín de los Andes y empecé todo de nuevo. ¡Menos mal que no tenía hijos!, ahora sé que con hijos no se me ocurriría hacer algo así.

Cuando viajé esa semana para conocer Bariloche y S. M. de los Andes, era otoño. Todo era más rústico que ahora, pero quedé impactado y pensé que si alguien vivía en ese lugar, también podía vivir yo y no necesité darme más explicaciones. Decidí hacer lo que sea, en ese lugar. 

 

Patricio Machado. Diseñador Industrial.


“Tengo que inventar algo”

Cuando me instalé en San Martín de los Andes, empecé a pensar sobre lo que yo podría hacer y me dije: "¡Tengo que inventar algo!", ya que me di cuenta de que mis servicios como diseñador industrial no le interesarían a nadie. Observé que no había muebles del lugar y que estaban apareciendo las primeras arquitecturas contemporáneas, las casas ahora tenían formas que iban más allá del esquema de la cabaña típica  y… bueno… intuía que la cosa iba por ahí . Hice cuentas. Establecí cuántos banquitos tenía que hacer para vivir y, con sentido común y con sentido de supervivencia, comencé a tomar decisiones.

Me propuse hacer muebles con una identidad muy fuerte y sabía que en San Martín de los Andes no había mercado para ese tipo de diseño. La solución entonces pasaba por hacer cosas del lugar para un mercado de afuera: que quien viera el producto, fuera de acá, pensara en este lugar.  

Pensé en las maderas del lugar: en el ciprés, en la lenga -en ese momento no había problemas con esa madera-, en un diseño que permitiera desarmar las piezas ya que los muebles tenían que venderse fuera del lugar, en los encastres, en las cuñas, en la ausencia de clavos –como se usaba antes-  y entonces aparece el primer rasgo. Luego, necesité relacionarlo con la cultura mapuche y observé sus textiles, entonces mis primeros muebles remitían a la gráfica de los dibujos geométricos de los tejidos en telar.  En cuanto a las formas, aparece la “pata ancha” bien pata-gónica, de madera maciza.

 

Me encerré con cajas de cartón”

Con una pistola de pegamento y cajas de cartón que fui a buscar al supermercado, me encerré en una casa y empecé a hacer formas de muebles: mesas, mesitas, sillas, sillones. Hice maquetas en escala 1:1. Analicé y estudié cada encastre, cada encuentro, cada forma. Lo hacía en estado de desesperación. Trabajaba de ese modo porque se me terminaba el dinero y tenía que vivir de algo. No quería tener un empleo.

 

“Todavía no tenía nada”

Decidí ir con mi proyecto a la feria PURO DISEÑO en Buenos Aires. Me gasté toda la plata que tenía ya que mandé a fabricar unos 10 banquitos con matras, una mesa y una estantería, para llevar. Preparé el Stand –todo negro- con una foto del banco con el lago de fondo, en otoño, son sol y montañas nevada y un texto: El Catango Patagonia Argentina. Todo muy simple pero con la idea muy fuerte de ser producto de la Patagonia. La feria duraba 10 días, pero el día de la inauguración el objetivo ya estaba cumplido: el dueño de Okko /Morph me quería comprar TODO, pero le dije que yo no tenía más producción porque lo mío era un proyecto. Me compró todo lo que llevé. Con eso pude volver. En esa feria hice muchos contactos con gente del país y del exterior. No me daba cuenta de que ya me estaba metiendo en un negocio con un proyecto que funcionaba, pero que para continuar tenía que reconvertir comercialmente el producto. Lo que tenía era para la foto, nada más. A la mayoría de los contactos les dije que hablábamos al año siguiente. El negocio me llevaba, me arrastraba y trabajé, trabajé... trabajé.

 

“ Pensé que me despachaban”

En el 2007 una amiga me dijo que me anotara en un concurso de planes de negocios. Casi obligado me registré el último día y, con mucha sorpresa, me enteré que salí preseleccionado junto a otros 25 concursantes, entre 160 proyectos de todo el país. Me avisaron que primero tenía que exponer el proyecto en 3 minutos y que luego unos empresarios, durante media hora, me entrevistarían. Me preparé. Hice todos los pasos -pensé que “me despachaban”- y me senté a esperar al final del salón. El evento era en el Hotel Sheraton de Buenos Aires (en ese momento yo estaba mal económicamente, totalmente fundido). Comenzaron a llamar a los ganadores, jamás me hubiera imaginado que iba a quedar con el primer premio. Gané dinero en efectivo y un viaje a Ámsterdam para concursar a nivel internacional. Me pagaron todos los gastos desde Bariloche a Holanda, ida y vuelta. En un mes, después de la entrega de premios, yo estaba en Ámsterdam. Me llevaron en "bandeja". ¡Era increíble!

 

“¡... Y yo era un emprendedor!”

Y otra vez, las sorpresas, en la competencia entre cuarenta emprendedores quedé con el segundo premio a nivel internacional. Era un concurso de emprendedores organizado por una empresa holandesa. Ahí me di cuenta de que yo era un emprendedor. También nos dieron un minicurso de capacitación de una semana. Solo lleve un banquito y fotos de las ideas y ¡No podía creer lo que me estaba pasando! Si bien no me estaba yendo bien, los holandeses -y personas de distintos lugares del mundo- me dieron una palmada en la espalda y me dijeron: “por acá vas bien, seguí haciendo lo que hacés, tené cuidado con esto y con aquello pero seguí”.  

 

“Y la vida me seguía dando sorpresas”

Es verdad, estaba encaminado, pero ya no daba más con tantas dificultades: con los empleados, con los impuestos. Todo era una tortura. Quería abandonar. Me levantaba y me caía, hasta que un día, hace 2 años, una persona me pregunta cómo estoy y cuando le cuento que mi proyecto necesitaba una inyección de plata, de lo contrario no podía seguir funcionando, y que yo no estaba en condiciones de pedir créditos, él me responde: “andá a ver al gobernador y contale tu situación”. Y así lo hice. Fui a la casa del gobernador Jorge Sapag y le dejé en la puerta una poltrona, el famoso banquito y una carpeta explicando todo. Contando esta historia. Diciendo que él tenía que saber quiénes éramos, qué hacíamos y cómo agregábamos valor a lo que se producía en la provincia. Mientras daba vuelta a la manzana, me llaman por teléfono diciendo que el gobernador me atendería al día siguiente. Me reuní. Me preguntó qué necesitaba y le dije que necesitaba un crédito para montar una fábrica modelo... El gobernador se sintió interesado por el producto y avanzamos con un crédito con el IADEP… compramos algunas máquinas, las prendamos y mi vida me seguía dando sorpresas... El gobernador junto a varios ministros viajaron para inaugurar la fábrica. 

Ahora tengo la empresa armada y estoy trabajando bien,  a pesar de todos los problemas que hay. Se frenaron obras grandes... pero tengo muchos muebles en el rubro hotelerías... En Bariloche, por ejemplo, en Dina Huapi, en un emprendimiento llamado Villa Huapi, con unos 100 departamentos de lujo y un hotel con 100 departamentos más…Si bien paramos unos meses, ahora empezamos otra vez.

También firmé un convenio blando con CORFONE para fabricar muebles económicos con pino ponderosa. En la ciudad de Neuquén, el jardín de infantes de una escuela me compró los muebles y los chicos están fascinados con ellos.

Patricio Machado habla con pasión de su encuentro con un material que le cambió la vida. Cuenta que la madera “aparece” y que él descubre que -sin querer- se relaciona con el mejor material que existe para fabricar cosas. Eligió la madera y ahora se orienta hacia la madera forestada y hacia los bosques sustentables. Expresa con orgullo: “Estoy con el material correcto”.

Luego de participar en la Feria de Milán y en el concurso de Holanda, tiene proyectado conocer Finlandia. Le atrae muchísimo la madera clara. También trabajó en proyectos con madera de lenga en Tierra del Fuego, encaminándolos hacia diseños muy exclusivos, ya que la distancia hace difícil la competitividad de productos sin valor adicional.

Cuando Patricio explica su trabajo no olvida cada uno de los detalles “humanos” que no pueden registrarse en ninguna planilla. Cuenta que las personas que manipulan la madera -los carpinteros- están conectados con la pieza y el material y no hay palabras ni explicación para describir correctamente esa relación: "Ellos van sintiendo cómo vibra la madera para que el resultado del trabajo sea el mejor, y no están haciendo una obra de arte, es el cepillado y lijado de un palo, para una pata de una silla o de  una mesa".

 

La experiencia de Patricio, indoblegable, de compleja intensidad,  expresa una constancia casi inusual para los tiempos actuales. Después de escuchar la historia de su proyecto, vino a mí el pensamiento de un filósofo: "La vocación, no es una elección. Hay entre una y otra, radicales diferencias. La elección es siempre obra del sujeto; la vocación, en cambio, da forma al sujeto, lo constituye. Sí, la vocación nos elige. Ella dispone de nosotros, se nos impone".



El Catango. Muebles Contemporáneos de la Patagonia.
El Catango. Muebles Contemporáneos de la Patagonia.
Trabajo de carpintería.
Trabajo de carpintería.
Silla Amonite.
Silla Amonite.
Silla Amonite.
Silla Amonite.
Banco Catritre.
Banco Catritre.
Silla Chapelco.
Silla Chapelco.
Poltrona Lolog.
Poltrona Lolog.
Sillón Yuko.
Sillón Yuko.

Fotografía

El Catango

MUEBLES CONTEMPORÁNEOS DE LA PATAGONIA

El Catango es un emprendimiento de diseño, fabricación y venta de muebles ideado el año 2002 por el diseñador industrial Patricio Machado.​

En San Martín de los Andes, Provincia de Neuquén se ubica la fábrica recientemete equipada con maquinaria de última tecnología.

La suma de características como la fuerte orientación al diseño y la producción seriada con calidad artesanal hacen de El Catango una joven empresa reconocida a nivel nacional e internacional.

Sitio Web: EL CATANGO

Patricio Machado

Tengo 45 años y desde que salí de la facultad nunca dejé de diseñar… Con desafíos más grandes o más chicos, pero siempre diseñando. Continuamente me encuentro con el lápiz en la mano. El lápiz como una herramienta concreta para ganarme la vida.

Me gusta mucho el arte -lo disfruto- y a veces pienso qué hubiera sido de mí, si me hubiera dedicado a él y no, como ahora, que  estoy con el lápiz pero en la búsqueda de resultados y objetivos precisos. Estoy convencido de que lo mío es dar una solución con diseño y que la preocupación por lograrlo va más allá del interés comercial.  A veces, cuando lo comercial está dado o cerrado, el desafío de encontrar una solución mejor a lo que ya existe, es muy determinante. Por eso me parece que es algo mágico lo que sucede con el diseño: en el cerebro, como una Biblioteca de Alejandría o como hoy en internet, tenés todo a disposición y, lo que vos fuiste -y sos- capaz de  acomodar, lo que viviste, lo que curioseaste. Todo sirve. Empezar a diseñar es sacar cosas de los estantes, por eso es importante ser curioso con todas las cuestiones:  sociológicas, comportamientos humanos, formas, materiales.

Muebles para niños

Comentarios

Éxito Patricio!! No has

Éxito Patricio!! No has errado el camino.muy buena la nota!

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
Este sitio web puede incluir contenido de terceros y/o vínculos con sitios web externos (empresas y particulares, entre otros) que no pertenecen a QRV y de los cuales éste no se responsabiliza por la veracidad y exactitud del contenido publicado, o de las opiniones o comentarios vertidos por los usuarios, o cualquier consecuencia que pudiere derivarse del ingreso a los mismos y/o su utilización.

ISSN: 2545-6814Diseño: chouch - Programación: ConDrupal