Revista digital de Experiencias y Arte

Seguinos en:  Twitter logo Facebook logo

Caminar
09/06/2014
La experiencia en ese otro cuerpo

La ciudad del camello

La ciudad que se camina por sus calles reales o imaginarias, no muere. Queda inscripta en la palma como línea o como llaga.


 

Las palmeras y sus dilatados dátiles, ocultan cuando bajamos de la colina, la ciudad del camello. Cuando nos acercamos, la blancura de sus casas nos recuerda esos jueves abiertos, cuando nuestra suerte era menos llamativa y nuestra memoria tenía la tensión de nuestros músculos.

A primera vista parece que la ciudad no tiene puerta de entrada pero, sólo es un engaño cálido de horas de caminata y el ansia contenida de beber para calmar el peso de nuestra lengua. Un gran arco, como si fuera una gran pelvis nos recibe, como si al entrar se terminaran nuestros miedos. Dicen que el constructor de esta ciudad, no se conoce el nombre, y sólo por tradición oral, que fue llevada y traída por cuanta arena es conocida, era dueño de doscientos camellos. Próspero y agradecido imaginó esta ciudad.

La ciudad está dividida en dos barrios que parecen dos jorobas. En la joroba que da al norte, están las pequeñas casas de sus habitantes. Todos fueron camelleros alguna vez en su vida. En la joroba que da al sur está el mercado con infinitas mercancías traídas por las caravanas que cada dos años llegan a la ciudad.

Sus calles son anchas como labios de camello y entre la llegada de las caravanas, la ciudad queda adormecida, rumiando inmóvil los caminos recorridos.

Sus habitantes hablan poco, ellos tienen la mirada fija, como si repasaran mentalmente lo andado. Las mujeres tienen las caderas anchas como la puerta de entrada a la ciudad. No hay niños por sus calles. Como si fuera un hechizo temporal, cada dos años, algunas mujeres, las que todavía lo consiguen, paren robustos y morenos niños que inmediatamente son adoptados y alimentados por las caravanas.

Si alguna vez tienes oportunidad o la suerte de visitar la ciudad del camello, nunca olvidarás esos ojos prendidos en la lejanía, ni el corpóreo dolor de la distancia.



***


 

*Sergio Astorga: Soy de México, de su ciudad, y gracias al tezontle —como primera piedra— el rojo comenzó a retumbar entre mis ojos y el cascabel se escucha por los cuatro puntos cardinales. Actualmente radico en Porto, Portugal.

Estudié Licenciatura en Comunicación Gráfica en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (Antigua Academia de San Carlos). Impartí el taller de Dibujo durante doce años en la UNAM. Y estudié Letras Hispánicas en Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (no la terminé).

He publicado en suplementos culturales y en revistas tanto textos como dibujos. He publicado un libro de poemas llamado Temporal. 

  

Comentarios

Mercedes, un gusto que el

Mercedes, un gusto que el viento te halla traído a la ciudad del camello. Me encanta, deja decirte, el nombre de tu ciudad Amecatl : mecate o cordón de agua" Algún día tal vez crucemos caminos y podamos encontrarnos en una ciudad inventada.
Creo que por la manera de evocar tu lugar, tienes la sensibilidad y el ritmo para soltarte. Recuerda que las palabras suenan y que cada imagen que evoques te dará la pauta de tu texto. No pongas más de lo necesario, entre mas se ajuste a la limpieza de percepción, mas pura será palabra.

Recuerda que saber escribir no es saber redactar. Ensaya puntos de vista, sonidos como acciones y verás que poco a poco sentirás que las palabras suenan y no sólo dicen.

Gracias por caminar por la ciudad de los camellos, puedo seguir la caravana.
Un abrazo

Hola soy Mercedes de Ameca

Hola soy Mercedes de Ameca Jalisco. Mex.
tu texto me llevo a imaginar la ciudad de los camellos...Me encanto!!!

Vivo en un lugar donde los tlacuaches husmean y deanbulan por mi jardín...
los grillos invaden mi sala en época de lluvias y los campesinos talan los mezquites sin piedad ni remordimientos.
Me gustaría saber escribir sobre mi región con poesía...!

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
Este sitio web puede incluir contenido de terceros y/o vínculos con sitios web externos (empresas y particulares, entre otros) que no pertenecen a QRV y de los cuales éste no se responsabiliza por la veracidad y exactitud del contenido publicado, o de las opiniones o comentarios vertidos por los usuarios, o cualquier consecuencia que pudiere derivarse del ingreso a los mismos y/o su utilización.

ISSN: 2545-6814Diseño: chouch - Programación: ConDrupal