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Caminar
18/07/2018
Signos, oh

A favor del “todes”. Por un devenir monstruo de la significación

Estamos pensando en una lengua impensable, una lengua cuir, eternamente inacabada; y lejos de sostener la distinción taxativa entre “fenómeno social” y “fenómeno de lengua”, sigo pensando que hacemos cosas con palabras. Una réplica a "Contra el {todes}" de Facundo Laurenti.
Por: Lucila da Silva

 

 

 

Dividimos las cosas en géneros, designamos al árbol como masculino y a la planta como femenino: ¡qué extrapolaciones tan arbitrarias! ¡A qué altura volamos por encima del canon de la certeza!

 

Juan y María no vinieron a casa. Elles siempre tienen una excusa.

Igual les queremos.

 

 

[El sistema de la lengua ha muerto. ¡Viva!]

Si acaso coincidimos en algo, Facundo, es en la siguiente afirmación fundamental: “{todes} no es un monstruo a causa de su apariencia leve, sino por admitir su significante un elemento sintáctico imposible”. “Imposible” para usted, es lo “no proferido jamás por la comunidad de hablantes”, lo no dicho.  A mis ojos, sin embargo, lo fundamental de ese enunciado, lo que me resulta hermosamente radical (y en todo caso, podría sugerir que allí reside la inspiración de su texto), es que la imposibilidad este dada no sólo por algo que no haya sido dicho, sino por algo que no ha sido pensado jamás. La falta de locus que usted reduce a lo sintáctico, tiene para mí proyecciones mayores: el “todes” no tiene un lugar en el gran paraguas de su entendimiento.  

En todo caso, ¿esas monstruosidades no podrían ser pensadas como fugas significantes? Usted trae bien el fascismo del lenguaje señalado por Barthes, ¿acaso piensa que la significación se reduce siempre al lenguaje? (¿Realmente siente que discutir la distinción entre lenguaje y lengua conmueve en algo la potencia política del “todes”?) ¿Opina que Barthes tenía tan clara la distinción entre lengua-conversación y lengua-literatura? ¿Acaso usted la tiene tan clara? ¿No se pregunta, a veces (como hacen Miguel Fucol y un argentino muy criticado por mis amigues peronistes), si acaso no son todas ficciones?

Se anima a decir también que “para construir una visión de mundo, es necesario una lengua que la propague”. Yo diría que nuestro objetivo es un poco más modesto, Facundo, que estamos pensando más bien en una lengua impensable, una lengua cuir, eternamente inacabada; y que no comparto esa distinción taxativa entre “relaciones sociales” y “formantes morfológicos”, o “fenómeno social” y “fenómeno de lengua”. Discúlpeme, seré demodé, pero sigo pensando que hacemos cosas con palabras.

Si yo afirmara que la oración “Aun cuando se busque una solución llamada 'lenguaje inclusivo', el subalterno siempre queda afuera, sea macho o sea hembra” carece de sentido, estaría halagándola, viendo en ella resistencia. Más bien, opino que materializa el discurso más nefasto: aquel donde la ignorancia se disfraza de erudición para denostar a Otre. Leo “macho y hembra” y no sé bien si recomendarle bibliografía o insultarlo. Mandarlo a marzo. Tenerle lástima. Pensar qué hicimos mal. Pensar qué nos falta. Recomiendo Google. Como pa´arrancar. [Si sospecha que estoy dándole hermosa letra para una discusión sobre el canon, sospecha bien. No caiga, pichón.]

Me pongo buena le doy un ayudín. Piense que genitalidad, sexo, género invocan problemáticas específicas… y si le da paja leer y pensar, tranqui, le propongo que no diga “macho y hembra” porque suena como Mirtha.

Usted afirma también que “El subalterno siempre queda afuera” si tal cosa es cierta, sus listas (“los hablantes reales, de las mayorías de mestizos, de analfas, de niños en general, de mapuches bilingües, de gronchos peronistas, de los hijos de indios que ‘hablan como indios’, de los hijos de negros que ‘hablan como negros’ y de los hijos de villeros que ‘hablan como villeros’”) y casi todo su texto (que pretende correr a les feministes del lenguaje por izquierda apelando a argumentos de lingüística vetusta) quedan invalidados.  ¿Acaso la recursividad del lenguaje no es un gran sistema de evidencias? ¿Usted no se pregunta qué queda por fuera de esas evidencias? ¿Realmente cree que los términos “ameo” y “gato” están por fuera del “sistema de la lengua”? ¿Podría concederme que confunde groseramente lenguaje y canon?

El subalterno está tan afuera que a usted le parece inconcebible. Cree que señalarlos con un ícono de choripán y zapatillas con barro lo hace popular, ¿no sospecha que quizás la primera forma de fascismo del lenguaje no es el sistema, sino una función, la función demostrativa (la evidentia)? ¿No duda?

Realmente, nuestros sufijos son insólitos, brindo. Y noto además -vea, usted mismo ha dibujado nuestro garabato acá, en la tierra del piso- que les feministes, feministas, feminazis, travas mostras marimachas heterocuriosas locasmalas, ¡podemos acordar morfemas!

No tema, Sir Facundo, lo haremos por usted.

Y, evidentemente, somos bastante ofensivas. De otra forma, no nos estaría mansplaneando Lingüística I. Quizás pensó que les feminazis no leíamos. Que los textos barrocos como el suyo nos asustan. Si esto fuera una conversación cara a cara, sería como si usted hubiera gritado durante horas. Jargon pintoresco y palabras en francés, qué tul. Sus argumentos son dos párrafos, me cuesta un poco verlos entre las hojas de acanto.

Fíjese los adjetivos que usó para señalar la frontera: “desviado”, “monstruo”, “literatura”, “imposible”, “híbrido”, ¡Son halagos!. Agradezco también con honestidad lo de “artificial” y “estetizante”, a veces preferimos “poéticas”, pero esos dos por el momento nos quedan bien. Nos caben, nos cupen, nos re caben. Somos siempre híbrids, imposibles, aunque es un poco doloroso que nos llame “repulsivas del otro”, y pensaba que era obvio que no queremos ser les “chiques populares”.

Punto aparte, confieso que discutiría la noción de “signo” en este espacio, pero no sé si da (creo que entenderá que esto en realidad no está dirigido a usted, sino a las almas en juego). Baste decir que coincido con quienes postulan que la idea de dos entidades separadas es problemática ¿una pura concepto y una pura materia? ¿Cómo sería eso? ¿Hay alguna idea que se forme sin una relación interminable con la materia, y viceversa, hay materia sin idea? ¿Para qué serviría distinguir el sdo del ste? ¿No se parece demasiado a otros pares excluyentes y jerarquizantes?  Creo que fue Benveniste (me da mucha paja buscar la referencia bibliográfica) quien dijo que en realidad el vínculo entre ste y sdo es, en todo caso, necesario y no arbitrario. ¿Por qué está dada esta necesariedat? Bueno, porque suponer que este vínculo es necesario, apela a la obligatoriedad impuesta por la norma cultural. Mientras que subrayar la arbitrariedad, salvando el gesto no menor de romper con la verdad como adecuación, sugiere un imaginario hablante cero (¡¿una feminazi?!), fundando el vínculo ste-sdo. OMG. [En Sociología del CBC me enseñaron que la idea de “construcción social” era sencillísima, después todo fue una confusión.]

[Creo que me ha dado el título de mi próxima ponencia: Una semántica imposible: híbridos morfológicos y lucha feminista. Me pregunto si será plagio.]

 

¡Dios nos salve de intentar hacer más procesos mentales de los que hacemos!

¡Sálvenos también de intentarlo con fines políticos, contra toda razón instituida!

¿Qué sería de la humanidad, si dejamos de usar algunos pronombres?

 ¡Cristo aleja a nuestrs niñs del “hartazgo en la fonación”!

 

Le propongo que diga “todes”, o reemplace con “x”, o con “@”, o que saque la vocal (esa es mi favorita). Puede mezclarlas, le juro que no hay reglas.  Creo que naides sensato se pone purista con la “e”, y creo es un poco raro que usted critique a los puristas de la “e” diciendo que no son lo suficientemente puristas de la “e”.

Por lo mismo asumo que entendí mal el tema del “proceso sexual” en la comunicación, así escrito sugiere una inquisitoria de la genitalidad en términos hegemónicos. Asumo. De otra forma, su artículo no tiene razón de ser, hubiera bastado con escribir “No digan ‘todes’ porque sólo hay ‘machos’ y ‘hembras’”. [Aquí iría un emoticón con los ojos bien abiertos]

Después de “verga” y “pija” tenía que venir “Perón”, obvio. 

Eso es comicidad, señor.

 

Tampoco me sorprende que un varón tan entrenado en el arte de combinar citas pueda creer que es capaz de conjurar las resistencias. El otro día preguntaba al aire cibernético, si acaso la política no es siempre una apuesta. No veo cómo usted puede pronosticar la derrota (¿?) de las voluntades-por-el-sufijo-feministus. Noto, además, una hipertrofia de la dimensión de clase. Lo entiendo, claro que lo entiendo, pero no lo comparto. Es un poco largo de justificar así, con citas como usted, y me sigue dando paja…  Me conformo con que nos preguntemos si no hay distintas desigualdades, que operan de forma también diversa, y que pueden generar resistencias específicas. ¿O todo es “pobre” y “no pobre”?. Y -de onda- le digo que suena usted un poco enojado, queriendo incluir las precariedades de género, sexo, sexualidad, genitalidad, un gran etc. bajo el ste (¿?) “pobre”. También miro un poco de reojo esa visión caritativa de intelectual peronista-patas-en-el-barro, todo lo reduzco a la pobreza como si no fueran actores legítimos. Como si la escena política fuera tan limpia el pobre bueno y lindo; esa cosa taaaaan panfletaria. Pienso en dos grandes citas: “¿Puede hablar el subalterno?” y, “¿alguien quiere pensar en les niñes?”.

A fin de cuentas, no me interesa realmente si usted u otre quiere hablar con “e”, tampoco el puritanismo suyo o ajeno. Yo tardé unas dos horas en escribir esto, y asumo que usted debe haber tardado bastante más. Cuánto tiempo y recursos para tirarle piedras a la lucha, ¿no?

Tirarle piedras [guiño, guiño].

 

           

 

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