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Caminar
26/07/2013

Dicen que la cocina desaparece

La crisis de un espacio dentro de la vivienda actual. El pensamiento arquitectónico de la Norpatagonia.


LA VIEJA COCINA ESTÁ EN EL HORNO era el título de un artículo en un suplemento de arquitectura de un medio nacional y la bajada del mismo artículo decia: Un ambiente que alguna vez supo ser el corazón de una casa actualmente tiende a desaparecer... Se publicó hace unos pocos días. Una nota de color, sin ninguna duda. Sin embargo, no olvidé ese texto, escrito por Miguel Jurado, por un buen tiempo. Es que a partir de ese momento comencé a recordar otras lecturas. A pensar en la historia del confort, en cuándo surgió lo privado como concepto dentro de la casa, en la practicidad, en el hogar, la familia, el pan casero, el café con leche, la limpieza, los horarios, la limpieza otra vez, la vida en la Patagonia, la comida casera, las horribles empanadas de delivery, el hastío por definir el menú de cada día, la sopa de verduras… y así la lista se hizo interminable hasta que decidí escribir para intentar saber qué me pasaba, si después de todo no era más que una nota de color y ¡no era para tanto!

 

Un día las cocinas no van a existir más

Así comenzaba el texto. Nada menos que con estas palabras, y para quien además de ama de casa, madre, cocinera, tiene una profesión que implica considerar cómo se constituyen los espacios para la vida, recorrer la noticia hasta el final del texto se transformó en una necesidad. Me urgió encontrar los sólidos argumentos de la predicción, volver al título, y entender cómo en este momento de la historia, y de la arquitectura, se habla en esos términos, cuando se sabe que en la formación de la opinión pública el rol de los medios periodísticos, en sus columnas especializadas, no es nada despreciable.

Siguieron las sorpresas a lo largo de toda la nota, algunos pasajes parecían chistes, pero el autor aclaraba que no lo eran. En pocas palabras, una nota inocente, liviana, pasajera, pero que marca la actitud, lamentablemente generalizada, de los modos de pensar los espacios habitables para el desarrollo de la vida humana. Una actitud que mide, casi con exclusividad, según los conceptos subjetivo-relativos: de estrechez, amplitud, tendencias, "tips", habitante doméstico medio, gusto común, los propios de las ciencias económicas o de la política partidaria o de las aplicaciones de políticas públicas.

Pero los arquitectos en el ejercicio de su profesión no son políticos ni economistas, o tal vez sean un poco de todo, pero en profundidad, son arquitectos involucrados en el diseño con responsabilidad de todos los espacios para el desarrollo de la vida humana, y entre ellos, los domésticos. Los espacios más complejos y más habitados. Espacios que son y seguirán siendo el primer elemento para ese desarrollo.

La historia de la vivienda cuenta que fueron necesarios cambios importantes para que se separaran las funciones de calefaccionar y de cocinar. En especial todos los relacionados con la higiene en la preparación de alimentos y el creciente interés por el confort. En pocas palabras, se puede decir que tras los infinitos cambios -materiales y mentales- la cocina de hoy da señales de un estado de crisis. Se encuentra con una dotación técnica cada vez mayor para una tarea progresivamente menor y las enunciaciones arquitectónicas actuales sobre la cocina ideal manifiestan no solo la necesidad de un lugar cálido, agradable para el diálogo y para el disfrute de la comida casera con familia y con amigos, también revelan la total vigencia de una concepción ancestral del espacio en torno al fuego en el cual se concentra "la comunidad".  

Leo en El habitar, en torno a la metáfora de la casa, de Hugo Mujica:

Y el fuego, el que nos acerca, también entrega: cocina. Y la casa es también  la mesa, su otro fuego. El vital. El que sostiene. No el que alumbra sino el que cuece. El que alimenta. El que da vida. Y en torno de la mesa no miramos ya el fuego: nos miramos, nos compartimos, hablamos. […] Y así, entregamos en la confianza festiva de una mesa extendida, de una confianza que ampara. Los lazos creados en torno de la mesa, entraman la vida, también la nutren. Es la ceremonia cotidiana, la que alimenta no a cada uno sino a todos juntos. La que paradójicamente partiendo el pan no parte sino aúna. Un partir el pan que nos abre el corazón que nos permite sondearnos sin juzgarnos, mostrarnos sin reflejarnos".


8 pensamientos norpatagónicos sobre la cocina 


Arq. Jorge Hernán Sbriller (Cipolletti): Sigo viendo la cocina como la veía Le Corbusier, como el lugar donde se reúne la familia, donde se toman unos mates… Tiene que ver con tener la panza caliente, con la temperatura del cuerpo. La cocina es el lugar para las conversaciones familiares, para pensar los proyectos de la familia, los sueños y las esperanzas… Todo ocurre en la cocina. La cosa de todos los días se cocina en la cocina. Es así, dentro de una casa Todo sigue ocurriendo en ese ambiente: calentar el agua, revolver la olla… esas cosas simples. Cuando hay más de uno… con dos,  está la cocina.

Lo veo en mis  clientes. A veces hago cocinas muy prácticas, a veces separadas del comedor pero siempre me dicen: "¿no podemos hacer un pedacito de mesada para calentar agua para hacer uno mates, para charlar con mi hijo?" Al menos esto sucede acá, en la Argentina,  en nuestra región, en el tiempo nuestro.

Para Le Corbusier el acceso era por la cocina. Entraban, había una gran mesa, se sentaban, cocinaban, conversaban. Posiblemente en la actualidad haya una tendencia a que la gente viva sola o que se vivan situaciones distintas, que se compre siempre la comida afuera, y también puede ser que no haya familia… Comprás la comida, te sentás, prendes la pantalla y ya está. Algo así sucede en Tokio: viven en módulos de 3 x 4 que se parecen más a celdas que a casas. Pero volviendo a nuestro lugar, puedo decir que mis clientes siempre me piden La Cocina. Espacios más grandes o más chicos, con luz cenital, con una galería, con visuales al exterior,  más arquitectónica, pero siempre La Cocina.

Arq. María Beatriz de Rafaelli (Cipolletti): la cocina es el lugar donde están todos y mucho tiempo. El centro de la casa, desde donde se pueda ver toda la casa, el jardín y el acceso. No me parece apropiado que la cocina pueda reducirse a un mueble o a un placard, como dice Miguel Jurado en la nota publicada en el suplemento de arquitectura. Ni siquiera lo veo bien para una persona sola. Es necesario tener lugares de apoyo, una mesa. Si bien yo no cocino mucho, me gusta tener ese lugar porque es el lugar del compartir. Cocinar, lavar los platos, tomar un mate con galletitas o algo…, siempre se hace acompañado. La cocina es el alma de la casa. Algunos la muestran, otros la cierran por los olores o las visuales, pero siempre se desea con dimensiones que van más allá de un placard. Nunca va a desaparecer. Insisto, es el alma de la casa.

Arq. Silvia Graff (Neuquén): La cocina es el perfecto reflejo de un proceso de cambio en nuestros modos de vida, como decía Pierre Bourdieu, es la perfecta incorporación del habitus. Tal es así que hoy la cocina es la perfecta combinación entre arte, moda, tendencias, historia y cultura gastronómica. En esta combinación de conceptos, también surge la combinación de espacios, dando lugar a que ocio y recreación se amalgamen con el arte de lo culinario. Es así que la cocina deja de ser cocina cerrada, oculta, donde nadie tiene que ingresar, a ser la vedette de la casa. La Cocina nos da vida. Es un elemental de la casa, porque allí se concentran muchas materias primas para dar creación y en la cocina vivimos compartiendo y creando.

Arq. Lía Vega (Cipolletti): Hoy la cocina como espacio importa mucho. Es el lugar de reunión de la familia. Un lugar de todos los días. Un lugar para charlar, para estar.  Quizá sea el lugar más importante de la casa y, si bien se está perdiendo la costumbre de la cocina casera todo el tiempo, hay momentos especiales para cocinar y para recibir amigos que la hacen necesaria. Los clientes piden cocinas amplias con mesas importantes o integradas al espacio comedor o todo integrado.

Arq. Andrea Zupanc (Cipolletti): la cocina es un lugar de reunión, de encuentro social. Ahora están abiertas, comunicadas con el living y con el comedor. Antes estaban cerradas y alejadas del centro de la casa y las mujeres ahí, sin contacto con el resto. En Eslovenia las costumbres son distintas a las de Argentina. Allá la gente no se sienta a comer y tampoco lo hace en familia. Las cocinas, como ambiente, existen y están unidas al comedor o a la zona de estar,  pero la familia casi no la usa porque todos comen en distintos horarios. Los chicos almuerzan en la escuela y los padres en el trabajo. Y la cena  tampoco existe, nadie se sienta a comer a la mesa. Tal vez se sientan a cenar o almorzar juntos el fin de semana. En Eslovenia tampoco existe el ritual de cocinar como se hace acá. Allá se compran cosas y se pica. Los chicos en la cena comen cereales y se sientan a mirar televisión. Las personas que no viven en la capital y que tienen otro ritmo pueden cocinar más. Acá en Argentina la cocina no va a desaparecer nunca. En mi caso particular, estoy diseñando mi casa y un gran porcentaje de la superficie de ella está asignado a la cocina.

Arq. Marcela Martínez (General Roca): Hoy ya no cocinamos entre  las ollas y las sartenes a la vista. Todo debe estar “prolija y funcionalmente guardado” en muebles  de diseños exclusivos y modernos, con un sin número de accesorios, artefactos y elementos para el confort y la practicidad.  Las  cocinas de hoy son complejas de resolver. Las nuevas formas de  cocinar observadas por nuestros clientes (televidentes  de  infinidad de programas gastronómiocos, modifican la consulta al profesional. Los clientes llegan a nuestros estudios  con  preconceptos o con gustos  muy definidos.

 En la paleta de  diseños  está: la cocina minimalista, pocos m2 con una imagen casi aséptica y despojada; la súper cocina, con todo tipo de artefactos;  la cocina informal,  sin lujos y con soluciones prácticas; las cocinas estilo campo, que incorpora la querida parrilla para nuestros tradicionales asaditos argentinos;  las cocinas integradas, con el desayunador, una respuesta formal  que remite a  las cocinas de las películas y series norteamericanas.

A la hora de diseñar esos espacios, tenemos el desafío de armarnos de mucha paciencia para nuestra interacción con el cliente, siendo muy creativos, funcionales, estéticos, modernos o tradicionales para resolver finalmente uno de los espacios de la casa más cargados de significados, que varía en cada comitente, en  cada familia… y  según cada idiosincrasia.  Es un lindo desafío diseñar cocinas, me remite a las reuniones de familia, de amigos… a los olores y sabores… a los colores… para mí es un verdadero placer gourmet visual y arquitectónico… y luego de terminado mi trabajo y visto el resultado final en uso  (participando de algún agasajo), me gratifica  doblemente, pues veo con  cuánta alegría disfrutan mis clientes de ese  nuevo espacio reinventado, recreado o diseñado exclusivamente  por mí para sus casas.

Arq. Silvana Solari (Cipolletti): Este espacio ha sufrido a lo largo del tiempo grandes transformaciones. Desde el reunirnos frente al fuego como apropiación de lugar, pasar por la cocina pensada solo como el espacio destinado a la elaboración y cocción de los alimentos, hasta llegar a la actualidad en que se ha convertido en uno de los ambientes más importantes de la vivienda. Hoy es un Lugar Multifuncional, integrado e integrador. En la cocina se reúne la familia y se desarrollan infinitas actividades de la vida cotidiana. Cada vez más los profesionales nos preocupamos para que este ambiente sea un Lugar Especial y personalizado a la familia que lo habita, tomando especial atención en su diseño, funcionalidad y espíritu. Hacer este repaso mental sobre los procesos de cambio de un ambiente tan significativo en el concepto de  habitar, me puso frente al cuestionamiento de cuáles podrían ser nuestras propuestas actuales desde la arquitectura para que puedan manifestarse en Nuevos Espacios los grandes cambios culturales que estamos viviendo.

Arq. Cristina Silvia Genga (Cipolletti): Como escribe Christopher Alexander en el prólogo de su libro Un lenguaje de patrones: "en el modo intemporal de construir se dice que toda sociedad que esté viva y sea un todo tendrá su propio lenguaje de patrones, único y distinto; y que además cada individuo, en una sociedad así, tendrá un lenguaje único, parcialmente compartido, pero que como totalidad es único para la mente de la persona que lo posee. En este sentido, en una sociedad sana, habrá tantos lenguajes de patrones como individuos".  Con lo que la mejor cocina que podemos diseñar como arquitectos será aquella que más alejada esté de los catálogos comerciales y más se acerque al patrón de quienes van a usarla, propiciando la vida con su despliegue de lenguaje conciliador. La cocina de hoy tiende a desaparecer en la búsqueda personalizada del ambiente "cocina" porque prácticamente la arquitectura actual es de catálogo y me sumo a una opinión que leí que dice: "la cantidad de imágenes que se difunden hoy a traves de internet estan volviendo loca a la arquitectura, cada vez más homogénea en medio de una presunta heterogeneidad". 

Dicen que la cocina desaparece
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Dicen que la cocina desaparece
Dicen que la cocina desaparece

Sergio Astorga y la cocina

"Espacio comestible. El espacio que tenemos en la punta de la lengua cuando entramos en una casa es la cocina. No hay espacio más habitado por los sentidos que la cocina. El pulso de una casa, la cotidianeidad, la brasa, se encuentra en ese cuerpo. El fuego y la indiferencia se encuentran en la barra o en el antecomedor del día tras día. La cocina, en la mente arquitectónica, tiene el reto de buscar un estomago espacio, que todo lo ingiere y reproduce. Sus geometrías tienen que ser comestibles, sustanciosas. De líneas nutritivas, porque en ese espacio los monólogos pierden sentido al ser acompañados. La cocina tiene un apetito de alcoba. Llegan en oleada los sentidos y hay que saciarlos. En la cocina nada se apaga porque hay urgencias y ese humilde lugar tiene el reto perito de poner cada sentido en un lugar de privilegio. Cernir el espacio: oficio que no se agota con las nuevas miradas".

Sergio Astorga para Que Responda el Viento.

 

Ilustraciones

Luisapez para Que Responda el Viento

Aquel prodigio

"Pero lo que más entretuvo a las señoras fue la cocina, un grandísimo armatoste de hierro, de pura industria inglesa, con diversas chapas, puertas y compartimientos. Era una máquina portentosa. 'No le faltan más que las ruedas para parecer una locomotora', decía el entendido Bringas abriendo una y otra puerta para ver por dentro aquel prodigio". Benito Pérez Galdos

Comentarios

muy bueno este artículo y los

muy bueno este artículo y los aportes de los colegas !! Gracias por haberme permitido exponer mi pensamiento.
Marcela

Gracias a vos Marcela por

Gracias a vos Marcela por acompañarnos en esta nota.
Mirta.

Me encantó leer este . Los

Me encantó leer este .
Los invito a leer algo sobre este asunto en el blog citado y bajo el título: Ambientes de la casa: la cocina.

Gracias Bea por el

Gracias Bea por el comentario. Visitamos tu blog y dejamos un comentario. Saludos. M.E.

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