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Caminar
09/09/2016
Mantelería

… Todo respira nuevamente: no existe la gravedad

Y el universo viene a habitar su casa. Texto de María Teresa Corbera.

 

 



En el fondo del tiempo

Está el rito de manos lavadas

De toalla o lino donde

El bordado se apoyaba

 

Mi abuela era bordadora. Se sentaba en una silla al lado de la ventana del comedor diario y bordaba sobre telas  blancas, para no ensuciar su trabajo. Las horas transcurrían y de sus manos yo iba aprendiendo puntos, hilos y colores con los que se irían dibujando pequeños jardines, espacios donde no existía la gravedad, donde flotaban flores amarillas, burbujas doradas, estrellas celestes, hojas violetas y mariposas verdes.

 

Pañuelito aprendizaje: punto yerba

Servilleta punto cruz, rojo punzó

Toalla para la tía: punto cadena

Sábana con vainillas, para la que no se casó

                                                                                  

Hacer el punto vainilla requiere tres momentos: el primero para marcar dónde irá, por ejemplo, el contorno de un pañuelo o el canesú de una batita; en el segundo, hay que sacar los hilos de la batista, del lino o del hilo y en el tercero,  la aguja enlaza de dos en dos o de tres en tres los hilos de ese camino, formando la hilera de barritas frágiles y delicadas.

 

Punto margarita: mantel de cumpleaños

Cinco puntos nudo,  centro de colores

Punto atrás

Ya no lo verás

 

Luisita bordaba y cuando la luz se iba yendo prendía una lámpara con un foco tan potente que  obligaba a entrecerrar los ojos.

Bordar un mantel no es fácil, me decía. Hay que marcar cómo se distribuirá el dibujo. Imaginar los colores.

La ómama me enseñaba a bordar y mientras tanto, con  hilos de voces pintaba  las historias familiares: las oficiales y las secretas.

 

Punto atrás

Pronto lo verás

Punto cadena

Aleja las penas

 

A los diez años mi abuela me regaló un mantel.

Recuerdo haberla visto bordándolo y contándome cómo sería.

Recuerdo que yo podía leer en sus palabras los campos multicolores de pequeñas margaritas inverosímiles que se irían posando de los bordes al centro.

Tengo conmigo ese precioso mantel que me regaló mi ómama.

Hoy lo puse en la mesa y escribí algo de su historia. 

 

Punto por punto

corazón puntada

Nudo, lazada

 Y punto final. 


 

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… Todo respira nuevamente: no existe la gravedad

María Teresa Corbera

Profesora de Literatura. Docente de educación media, terciaria y universitaria. Integró la Cátedra de Teoría y Análisis de Texto de la Unco. Fue asistente literaria en obras teatrales. Dictó junto a Mame Chiocconi talleres de Cine y Literatura para docentes. Presentó su experiencia "Mostrar la palabra" en congresos nacionales y provinciales, luego publicada por el Consejo de Educación de Neuquén. Actualmente es asesora literaria.

Detalle de puntilla

Fotografía

PATRICIA CURLO

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